La “nariz ignorante”

  • NAIADA Secrets aromacosmeticos
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Hoy en día la masificación de la información dificulta su entendimiento.

Nuestros sentidos están saturados por el diario bombardeo de mensajes de todo tipo que, con la llegada de nuevos instrumentos, está tocando niveles insoportables.

Hay quienes culpan a Internet de lo que acaba de empezar, el caos de la Babilonia de la era digital, pero no lo comparto porque por naturaleza la humanidad necesita expresarse, hablar. Todo el mundo quiere ser escuchado, el problema es que casi nadie escucha al otro….sin cobrar por ello.

Un mundo donde todos hablan y nadie escucha es un mundo donde no tienen cabida el aprendizaje y la empatía.

La vista, el tacto, el oído y el gusto están dando mucho de si para aguantar tal bombardeo de “novedades” algunas tan curiosas e interesantes como comerse hormigas fritas o pasarse horas enviando “selfis”.

Al sentido del olfato no le podía ir diferente: desde los malos olores de muchas calles de ciudad y polígonos industriales, hasta el exceso de perfume sintético de los grandes almacenes, pasando por una gran cantidad de productos de uso diario perfumados según la moda del momento, el olfato está cada día bombardeado de olores y se vuelve más y más indiferente y poco selectivo.

A nuestra nariz la están tratando de “idiota”, menospreciada por ser tan ignorante, y relegada en un rincón detrás de la pizarra. Más ignorante más fácil de engañar, porque detrás de la pizarra no se aprende nada.

Y el engaño a nuestra nariz entra sobretodo por el oído, la vista, el tacto y el gusto: estamos avasallados por estas vías, de mensajes indecentes que nos tratan de subnormales.

Vinos “naturales” que saben a chocolate, chocolate que huelen a manzanas, bellos tomates que no saben y no huelen, y una larga lista de productos que de natural solo tienen la autoproclamada naturalidad.

Desde lo que comemos, lo que bebemos, lo que escuchamos hasta lo que nos ponemos en la piel, el engaño es la característica constante.

¡Pero…puede que guste ser engañados…eh que sí!

Nos gastamos dinero para vivir la ilusión, el conforto y la gratificación. Luego poco importa si las cosas salen mal…por lo menos hasta cuando la salud no está en discusión.

Es entonces, cuando le vemos las orejas al lobo, que empezamos a darnos cuentas que el engaño no merecía la pena. Pero no siempre se puede o es fácil dar marcha atrás.

Pero si queremos podemos dignificar nuestra nariz y no caer en las trampas, y es tan sencillo como lo que hacemos cuando queremos aprender algo: dedicar tiempo para educar el olfato, siendo así más eficaces en nuestras decisiones.

Personalmente así lo hice y se me abrió un mundo tan fantástico y enriquecedor pero también útil para evitar el engaño, que ya no recuerdo que empecé con este disfrute para educar mi… “nariz ignorante”.

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